Ejercicio 6 a la ratatouille.

Publicado por klonher Ricardo
Hace un par de días me llego ese aroma que me hizo volver a mi niñez, ese tan característico olor de la comida de mi abuela, ese vaporcito gourmet que olfateaba y suspiraba cada que me servía en mi plato esas deliciosas enchiladas suizas con las que me podrían envenenar y moriría con gusto. Ese olor picosito al cual me rindo en el primer momento y cada que tengo oportunidad degusto, todas las tardes regresan a mi mente y vuelvo a ser un infante y cual estampa, como soldado romano armado con cuchillo y tenedor pedía ración doble.


Al colocar cada bocado recuerdo aquel delantal, esas manos que me acariciaban la cabeza mientras devoraba aquel suculento platillo y ella solo esbozaba una sonrisa, ese momento debió haber quedado en una pintura de algún artista porque la escena era de lo más tierno, mostraba aquel amor de abuela que nunca podre olvidar, el solo hecho de sentir que ella era feliz por la gracia que tenia yo al engullir aquella delicia. Quedaba cual cerdito en chiquero todo sucio y manchado de toda la boca. La recuerdo con una alegría especial porque hace algunos años partió de nuestro lado.

Tal vez por estas fechas el recuerdo se torna más recurrente por esta tradición de día de muertos y en la ofrenda siempre estará su foto presente y esas enchiladas que de solo pensarlas se me hace agua la boca y siento como si ella me las preparara.
1 comentarios:
  1. dijo...

    Mmmhh, ¡se antoja tu texto!

    Bien. Sería interesante que retomaras la imagen de tu abuelita detrás de tí, en alguna otra parte del escrito. Es decir, no sólo es el olor o el sabor sino la presencia que recuerdas.

    Tienes un par de faltas de ortografía ¿ya las viste?

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